viernes, 3 de mayo de 2013

¿ Espíritu emprendedor sin Innovación?

El Comercio. Sección Economía. 27 de Abril del 2013






¿Espíritu emprendedor sin innovación?

Si bien el espíritu emprendedor se evidencia con la identificación de una oportunidad de negocio, el éxito se alcanza con la ejecución de una idea innovadora, diferenciada y sostenible, a través de un aprendizaje continuo, basado en aciertos y errores de la mano del perfil de personalidad, variables innatas y sociales, del emprendedor.

Romina, exitosa empresaria y docente universitaria, percibe que en nuestro país este aprendizaje es más lento pues el emprendimiento no se asocia a la generación de valor agregado a través de la innovación. Por el contrario, Romina considera que en nuestro país todavía no se consolida una cultura sincera de aplaudir el éxito y tampoco de compartir información, de colaborar para generar sinergias, de aprender a disminuir riesgos y ganar economías de escala, que fueron decisivas en el exitoso modelo de innovación y desarrollo de “startups” en Silicon Valley.

Steve Blank, profesor de la Universidad de Stanford, señala algunas características que debe exhibir un emprendedor en la ejecución. Las primeras se refieren a la capacidad para generar “insights” o “corazonadas” sobre los mercados, descubrir la oportunidad de negocio y preparar a la compañía para dar el salto inicial hacia la captura de clientes.

Otras se refieren a la pasión y a la “vocación artística del emprendedor” pues la sinergia entre ambas desarrolla esa sensibilidad que permite percibir oportunidades que otros no ven y convertirlas en realidad a través de un trabajo casi sobrehumano, asumiendo riesgos poco entendibles para la mayoría de la población.  

Luis Arbulú, emprendedor peruano, CEO del fondo de inversiones en tecnología Hattery, quien fue recientemente premiado como uno de los 199 jóvenes líderes mundiales por el Foro Económico Mundial, confirma lo anterior y comenta que la clave está en no pensar las cosas demasiado: “un emprendedor no ve con profundidad los pros y contras, sólo se tira a la piscina”.  Luis refuerza el concepto que el emprendimiento es 99% transpiración y un 1% de inspiración, donde el fracaso es no intentarlo de nuevo.

En las escuelas de negocios se debate actualmente si la formación de un estudiante debe dirigirse hacia el emprendimiento, el liderazgo empresarial o la generación de administradores con competencias gerenciales. Para Steve Blank la ejecución en un startup no es la de un administrador que lleva a cabo un plan predefinido para un producto y un cliente claramente identificados, sino una “combinación de arte con ciencia”.

Estos tres tipos de perfiles, sin embargo, deberían coincidir en la utilización del pensamiento estratégico, la comunicación eficaz, la movilización e inspiración de equipos, la rápida toma de decisiones, el pensamiento crítico y la ejecución de acciones que generen un cambio significativo en sus organizaciones y en la sociedad.

Según una reciente encuesta del BID, en el sector manufacturero peruano son muchas las empresas que afirman realizar innovación, pero sólo destinan el 0.1% de sus ventas hacia estas actividades, casi 12 veces menos que las empresas chilenas y 50 veces menos que sus pares alemanes. Asimismo, en un estudio reciente de Endeavor se encontró que sólo el 9% de la PEA emprende negocios, y que sólo el 4% (0.36% de la población total) resultan en empresas de alto impacto, con crecimientos anuales superiores al 20%. Es decir que sólo tres de cada mil personas son emprendedores de alto impacto.

Debería ser una prioridad nacional promover e identificar ese espíritu emprendedor y desarrollarlo en forma sostenible asociándolo directamente con la generación de valor a través de una verdadera cultura de innovación. No podemos tener un espíritu emprendedor si no innovamos, porque entonces solo estaremos repitiendo lo que otros hacen. Es imprescindible la participación colaborativa, conjunta y abierta de universidades, empresas y el Estado. Nuestro futuro económico podría depender de esto.