Los bancos destacan por su
capacidad de resistencia y adaptación.
Pese a ser una industria muy regulada, están adquiriendo empresas
disruptivas, están implementando incubadoras e incorporando talento para
diseñar sus propias soluciones y enfrentar, en simultáneo, las barreras propias
de los sistemas tecnológicos, así como de la cultura y estructura
organizacional, para poder transformar el modelo. Ana Botín, presidenta del Banco Santander, lo
define así: “Si queremos continuar siendo la opción preferida de nuestros
clientes, tendremos que cambiar.”
Las oportunidades para el sector
financiero peruano son inmensas considerando un índice de solo 28% de
bancarización, según Asbanc. Un primer
cambio se manifiesta en el reto de las agencias: pasaron de representar el 25%
del total de transacciones bancarias a sólo el 7% en 8 años. “El espacio físico
puede ser mejor aprovechado cuando cerca del 95% de las transacciones pueden
ser digitalizadas. El servicio mejora y se puede asesorar mejor a nuestros
clientes en la toma de decisiones financieras”, señala Jaime Mourao del BBVA
Continental.
Los clientes usan de manera
intensiva la banca móvil, triplicando su uso en los últimos dos años en
correlación directa con la alta penetración de smartphones en dicho segmento
bancarizado. En la banca minorista,
cerca del 40% de los procesos ya son digitales y están enfocados en la búsqueda
de eficiencia y rentabilidad.
Gianfranco Ferrari, CEO del BCP,
comentó que el 60% de las cuentas de ahorros se abren por canales digitales y
que su reto más relevante es “ser la mejor y más grande Fintech del Perú”.
(Continuará)
