El e-commerce
es una tendencia en Perú: todas las marcas quieren subirse a esta ola que superaría los US$3,300 millones de ventas este año,
según Visanet. Ipsos estima que 3 millones de usuarios ya compran en
línea, frente a un mercado potencial de 21 millones de peruanos conectados a la
red a través de un smartphone.
Las ventas minoristas en el Perú ya
han alcanzado un 20% de la facturación online (el otro 80% es viajes y turismo)
y los compradores perciben como ventajas el ahorro en tiempo, la comodidad y
las promociones. Están bien informados sobre ofertas y productos, y comparan la
calidad del servicio recibido, por lo que representan una oportunidad muy
atractiva para el retail.
Sin embargo, existen aún limitantes como
la baja bancarización, el temor al fraude y la posibilidad de reclamar por la
calidad o el plazo de entrega del producto, que deben ser superadas para lograr
una experiencia de compra satisfactoria, que genere una preferencia por este
canal.
Si bien han surgido diversas
iniciativas locales, muy pocas pueden ofrecer una transacción digital trazable
de principio a fin, 24x7, que construya una relación de confianza,
transparencia y seguridad que requiere el comprador. La amenaza de jugadores globales ya es una
realidad en el Perú: Alibabá nombró a Camposol como su socio estratégico en la
venta de arándanos en el mercado chino y Amazon vende sábanas de Perú Pima.
¿Es posible competir con el poder de la
personalización y la habilidad de estos gigantes para llevar cualquier producto
“de la A a la Z”, al mejor precio, de manera rápida y eficiente? De hecho, la competencia beneficia a los
consumidores, pero es predecible que las empresas y startups locales enfrenten importantes barreras de escala,
especialización y gestión de la información.
Martín Romero, CEO de
Linio, adquirida por el Grupo Falabella en US$ 138 millones, señala que se están preparando para competir en un
mercado de gigantes, lo que implica reforzar la logística y el servicio al
cliente, para poder ser competitivos. Buenos ejemplos son también Chazki
y Lumingo (Perú) y Rappi (Colombia).
Julio Luque hace poco nos recordó que no vivimos en una época de
cambios, sino en un cambio de época.
