martes, 18 de septiembre de 2018

¿Qué podemos aplicar “de la A a la Z” en el Perú?


El e-commerce es una tendencia en Perú: todas las marcas quieren subirse a esta ola que superaría los US$3,300 millones de ventas este año, según Visanet. Ipsos estima que 3 millones de usuarios ya compran en línea, frente a un mercado potencial de 21 millones de peruanos conectados a la red a través de un smartphone.
Las ventas minoristas en el Perú ya han alcanzado un 20% de la facturación online (el otro 80% es viajes y turismo) y los compradores perciben como ventajas el ahorro en tiempo, la comodidad y las promociones. Están bien informados sobre ofertas y productos, y comparan la calidad del servicio recibido, por lo que representan una oportunidad muy atractiva para el retail.  

Sin embargo, existen aún limitantes como la baja bancarización, el temor al fraude y la posibilidad de reclamar por la calidad o el plazo de entrega del producto, que deben ser superadas para lograr una experiencia de compra satisfactoria, que genere una preferencia por este canal.

Si bien han surgido diversas iniciativas locales, muy pocas pueden ofrecer una transacción digital trazable de principio a fin, 24x7, que construya una relación de confianza, transparencia y seguridad que requiere el comprador.  La amenaza de jugadores globales ya es una realidad en el Perú: Alibabá nombró a Camposol como su socio estratégico en la venta de arándanos en el mercado chino y Amazon vende sábanas de Perú Pima.  

¿Es posible competir con el poder de la personalización y la habilidad de estos gigantes para llevar cualquier producto “de la A a la Z”, al mejor precio, de manera rápida y eficiente?   De hecho, la competencia beneficia a los consumidores, pero es predecible que las empresas y startups locales enfrenten importantes barreras de escala, especialización y gestión de la información.

Martín Romero, CEO de Linio, adquirida por el Grupo Falabella en US$ 138 millones, señala que se están preparando para competir en un mercado de gigantes, lo que implica reforzar la logística y el servicio al cliente, para poder ser competitivos. Buenos ejemplos son también Chazki y Lumingo (Perú) y Rappi (Colombia).  Julio Luque hace poco nos recordó que no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época.






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